OBSERVANDO A UN MAESTRO EJEMPLAR

La atención del Maestro está dirigida a realizar bien las tareas, es demostrativa y llena de contenido valioso. El objetivo de la clase es sencillo y claro, los ejercicios son sistemáticos y realizables. Nunca se pierde un segundo, todos los momentos están llenos de contenido, todos los alumnos trabajan, se mantiene un ambiente de serena emoción por realizar el ejercicio. En el solfeo todos dirigen. Cada ejercicio es explicado.

Constantes acotaciones, directivas y llamadas hacen que los alumnos vayan “más allá” del mismo solfeo, el maestro con sus comentarios inculca una cultura musical muy elevada.

Dice: “cada uno de ustedes debe ser un líder…”.

En cuanto la clase avanza el maestro genera mayor y mayor concentración, los alumnos están permanentemente “haciendo”, nadie se distrae. Los alumnos son exhortados a continuar trabajando en la línea de la clase. Constantemente el Maestro pide mayor entrega, plantea un reto mayor, más trabajo, inteligencia, retentiva e intuición. La clase de solfeo se convierte en una lección muy profunda, donde el interés y la búsqueda de “hacer bien” es fundamental y es profundamente inculcado en los estudiantes.

De lección en lección, el maestro explica cada nuevo “pequeño objetivo” relacionándolo al quehacer musical y llenándolo de altísima resonancia. El hecho de marcar el compás es llevado a un nivel de importancia extraordinario en la formación musical.

Durante la clase el trabajo marcha meticuloso, atento, detallado, consciente, supremamente respetuoso, profundo, no deja vacíos en ningún momento. Hacia el centro de la clase las lecciones fluyen con habilidad, los chicos están serenamente entusiasmados, responden y entienden.

El maestro vigila permanentemente, en cada oportunidad da la explicación adecuada. La actitud del maestro es impecable, sencilla, profunda. El alcance de sus palabras es “subliminal”, implica visualizar una práctica musical verdadera a través del solfeo. Dice con énfasis: “Yo estoy contento con lo que están demostrando,… las cosas uno tiene que buscarlas, lucharlas, allí es cuando uno aprende más”.

Cada revisión es valorada, celebra lo bien realizado, se percibe la satisfacción de los alumnos por su aprobación, quieren hacer más. Mediante sus comentarios, inspira y motiva a los alumnos a mayores logros, inculca una disciplina sin fronteras. Claramente se percibe que se inculca un sentido muy alto de responsabilidad hacia el ejercicio musical. Un sentido que va mucho más allá del objeto mismo de la materia.

Una cosa es dar clases,… otra es ENSEÑAR y otra mayor aún: ¡…lograr un alto aprendizaje…!