DEL ÁNIMO INTERIOR EN LA ENSEÑANZA MUSICAL.

Aquel que trabaja con las manos es un artesano.  

Aquel que lo hace con las manos y el pensamiento es un artífice.

Aquel que dedica sus manos, su pensamiento y su corazón a su tarea... es un artista.

Lo más importante en la educación artística es lograr que el ejecutante aprenda a crear un ánimo interior, es decir que “entre en el personaje” de aquello que ejecuta o representa, que perciba y exprese de manera real el sentido, o idea de tal o cual carácter expresivo contenido en una pieza musical.  

De lo contrario se alimenta la costumbre de una falsa ejecución”. Una falsa ejecución es aquella en la que se tergiversa el profundo sentido de la música. Sea ésta alegre o triste, danza o marcha, contenga una idea lírica o dramática, los ejecutantes la interpretarán por igual con indiferencia, a veces con ignorancia, sin relevancia expresiva, sin sentido de presencia, con baja tensión vibratoria o sin profundidad.

En la educación musical escolar se encuentran frecuentemente tres tipos de falsedad artística:

a) La falsedad de lectura: en lugar de un sonido se ejecuta otro;  

b) La falsedad rítmica: en lugar del ritmo real se ejecuta otro;

c) La falsedad psicológica: en lugar de un estado anímico se expresa otro o lo que es más frecuente: no se expresa ningún carácter.

Evidentemente la más peligrosa es la última. La falsedad psicológica degrada la constitución anímica de los alumnos y su capacidad de auto expresión a través de la música. Por esta razón se hace imprescindible exigir que toda lectura, sea ésta de cuentos, fábulas, poesías, representación teatral, ejecución musical, pintura, etc. se realice de una única manera: con LOGICA EXPRESIVA, encontrando un determinado “ánimo o tensión interior” y una dicción o pronunciación específica para ella.  

 Antes de pronunciar una palabra, un sonido o un gesto, se debe lograr “entrar en el personaje”, esto requiere preparar la mente, las emociones, las ideas e imaginación acerca de lo “que” se va a decir y “como” se va a decir. Es éste el trabajo fundamental en las artes y sin éste conocimiento toda metodología de clase tendrá una orientación equivocada.

 Según Martinsen, uno de los más grandes pedagogos musicales del siglo XX, la enseñanza musical es un camino que debe “proceder del interior e ir hacia el exterior”, lo más importante para el pensamiento artístico es lograr que el ejecutante sea capaz de percibir y crear en su interior los más refinados movimientos o cantos expresivos del alma, que en el caso de la música, se llene de ellos y los transforme en mensajes sonoros de maravillosa belleza.

 De tal manera en el transcurso del entrenamiento instrumental, el alumno no debe perder ni un minuto la percepción interna del contenido musical que se expresa a través de la melodía, el ritmo y la armonía. Un falso contenido no puede tener cabida en el estudio, cada relación de sonidos debe poseer una idea y carácter determinados por una idea INTERIOR LOGICA de la interpretación.