CURSO DE MÚSICA PARA NIÑOS

Una de las ideas que más me han impactado es la consideración de que todos los niños pudiesen ser geniales y tienen “talentos escondidos”. Si esto fuese verdad, entonces, el asunto pasaría por la educación que les ofrecemos, la disciplina que les inculcamos, las habilidades que permitimos que desarrollen, las limitaciones que les imponemos y lo que les negamos.

De hecho analizando la vida de muchos niños “normales” en los cursos regulares y cursos vacacionales del conservatorio, tenemos un gran espectro para sacar conclusiones al respecto de la educación que están recibiendo y los logros que están obteniendo.

Para efectos de organización académica hemos dividido nuestros cursos en ciclos o niveles cada tres años.

El primer ciclo es el de Kinder Musical. Niños de tres a seis años. Cuando observamos su comportamiento, en su mayoría los niños son entusiastas por hacer todo tipo de actividades, la música y las manualidades les sustraen la atención. Cantan inmediatamente, bailan, saltan, igual que pintan, dibujan o construyen y sus habilidades son comunes a todos, entre ellos no hay mayor diferencia.

En el segundo ciclo de 7 a 9 años. Los niños se comportan un tanto diferentes. Hay niños que han desarrollado esas facultades observadas antes, pero otro grupo ya es renuente a realizar ciertas actividades, como por ejemplo: los varones no quieren bailar o cantar, quieren patear un balón o presentan más características de distracción e hiperactividad, pocas veces incluso presentan comportamientos violentos y de mala conducta. A las niñas todavía les atrae cantar, bailar, pintar y dibujar.

En el tercer ciclo de 10 a 13 años de edad. El número de niños que ingresa a cursos de artes o música ya es muchísimo menor. Considerando “ésta baja”, con preguntamos: ¿qué ocurrió?. ¿Qué pasó en la educación escolar inicial, que pasó con el apoyo que brindaban los padres?.

Es muy sencillo concluir que la formación en artes es cada vez menos importante, más criticada y menos apoyada a medida que los niños maduran. Solo una notoria minoría consigue continuar y consolidar su formación musical.

Esto nos habla acerca de que nuestro medio familiar y educativo escolar está siendo hostil y está haciendo “mella” en la conciencia de nuestros niños, causando una baja de talentos, cortando las oportunidades, y permitiendo que ganen opiniones derrotistas en el sentido de que la música o la educación artística no vale la pena, no es bien cotizada o los chicos se despechan puesto que los padres consideran que no tienen talento o cualidades para las artes. El criterio de que las artes no son una opción de profesión también les afecta. El medio continúa “limitándoles” y poniéndole barreras a su realización personal.

Por lo contrario, en la vida de personas talentosas y sobresalientes, fácilmente vemos los siguientes factores comunes:

Nadie los limitó nunca, o los limitaron poco. Siempre tuvieron la oportunidad de una buena formación en artes o música. Contaron con el apoyo, perseverancia, comprensión y la presencia de sus padres a lo largo de su formación. En algunos casos las familias hicieron sacrificios importantes con tal de favorecer la formación de sus hijos. Progresan poco a poco en sus logros, y la música o artes se convierten en una parte valiosa de sus vidas.

Evidentemente éste es un grupo minoritario que nos habla acerca de que nuestras tradiciones educativas están afectando negativamente al ser artístico o creativo de nuestros niños.

Es hora de que comprendamos que la vida es múltiple, infinitamente diversa y rica, que los niños tienen la opción y el derecho de desarrollarse en el área para la que presentan capacidades y talentos. Entre mayor sea la diversidad profesional y maestría del talento, mejor, más rica y gratificante será la vida para todos.